Las plataformas de redes sociales están diseñadas meticulosamente para cautivar a los usuarios a través de mecanismos de gratificación instantánea, como los "me gusta", los comentarios y las comparticiones. El flujo continuo de contenido, impulsado por algoritmos complejos, fomenta la participación prolongada. En consecuencia, la capacidad de atención de los niños puede verse comprometida a medida que se acostumbran a cambiar rápidamente entre tareas y esperar recompensas inmediatas, lo que dificulta su capacidad para mantener una concentración sostenida.